Categorías

La Hora de la Misericordia

Las Tres de la Tarde

Oraciones.

“Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para las Download image 1,64Mb
almas, y el océano de Misericordia se abrió por todo el mundo. O fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros.”

“Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Vos confío.”

Según el diario de Santa María Faustina Kowalska.

“Yo te recuerdo hija mía que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma.”
“A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en MI desamparo en momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión.”
Se enriquecen con indulgencias actos de culto realizados en honor de la Misericordia divina.

“Tu misericordia, oh Dios, no tiene límites, y es infinito el tesoro de tu bondad…” (Oración después del himno “Te Deum”) y “Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia…”
(Oración colecta del domingo XXVI del tiempo ordinario), canta humilde y fielmente la santa Madre Iglesia. En efecto, la inmensa condescendencia de Dios, tanto hacia el género humano en su conjunto como hacia cada una de las personas, resplandece de modo especial cuando el mismo Dios todopoderoso perdona los pecados y los defectos morales, y readmite paternalmente a los culpables a su amistad, que merecidamente habían perdido.

Así, los fieles son impulsados a conmemorar con íntimo afecto del alma los misterios del perdón divino y a celebrarlos con fervor, y comprenden claramente la suma conveniencia, más aún, el deber que el pueblo de Dios tiene de alabar, con formas particulares de oración, la Misericordia divina, obteniendo al mismo tiempo, después de realizar con espíritu de gratitud las obras exigidas y de cumplir las debidas condiciones, los beneficios espirituales derivados del tesoro de la Iglesia. “El misterio pascual es el culmen de esta revelación y actuación de la misericordia, que es capaz de justificar al hombre, de restablecer la justicia en el sentido del orden salvífico querido por Dios desde el principio para el hombre y, mediante el hombre, en el mundo” (Dives in misericordia, 7).
La Misericordia divina realmente sabe perdonar incluso los pecados más graves, pero al hacerlo impulsa a los fieles a sentir un dolor sobrenatural, no meramente psicológico, de sus propios pecados, de forma que, siempre con la ayuda de la gracia divina, hagan un firme propósito de no volver a pecar. Esas disposiciones del alma consiguen efectivamente el perdón de los pecados mortales cuando el fiel recibe con fruto el sacramento de la penitencia o se arrepiente de los mismos mediante un acto de caridad perfecta y de dolor perfecto, con el propósito de acudir cuanto antes al mismo sacramento de la penitencia. En efecto, nuestro Señor Jesucristo, en la parábola del hijo pródigo, nos enseña que el pecador debe confesar su miseria ante Dios, diciendo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de llamarme hijo tuyo” (Lc 15, 18-19), percibiendo que ello es obra de Dios: “Estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado” (Lc 15, 32).

Por eso, con próvida solicitud pastoral, el Sumo Pontífice Juan Pablo II,
para imprimir en el alma de los fieles estos preceptos y enseñanzas de la fe cristiana, impulsado por la dulce consideración del Padre de las
misericordias, ha querido que el segundo domingo de Pascua se dedique a recordar con especial devoción estos dones de la gracia, atribuyendo a ese domingo la denominación de “Domingo de la Misericordia divina” (cf. Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, decreto Misericors et miserator, 5 de mayo de 2000).

El evangelio del segundo domingo de Pascua narra las maravillas realizadas por nuestro Señor Jesucristo el día mismo de la Resurrección en la primera aparición pública: “Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con vosotros”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío”.
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A
quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los
retengáis, les quedan retenidos”” (Jn 20, 19-23).

Para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el
mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria, como se indicará más abajo, para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.

De esta forma, los fieles vivirán con más perfección el espíritu del
Evangelio, acogiendo en sí la renovación ilustrada e introducida por el
concilio ecuménico Vaticano II: “Los cristianos, recordando la palabra del Señor “En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a
otros” (Jn 13, 35), nada pueden desear más ardientemente que servir cada vez más generosa y eficazmente a los hombres del mundo actual. (…)

Quiere el Padre que en todos los hombres reconozcamos y amemos eficazmente a Cristo, nuestro hermano, tanto de palabra como de obra” (Gaudium etspes, 93).

Por eso, el Sumo Pontífice, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la
Misericordia divina, por los abundantísimos frutos espirituales que de
ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de
2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:
Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales
(confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”). Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.
Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).
Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la
indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan
del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.

Los sacerdotes que desempeñan el ministerio pastoral, sobre todo los
párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de la Misericordia divina, después de la celebración de la santa misa o de las vísperas, o durante un acto de piedad en honor de la Misericordia divina, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5, 7), al impartir la catequesis impulsen a los fieles a hacer con la mayor frecuencia posible obras de caridad o de misericordia, siguiendo el ejemplo y el mandato de Jesucristo, como se indica en la segunda concesión general del “Enchiridion Indulgentiarum”.

Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.
Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría apostólica, el 29 de junio de 2002, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.

 

35 respuestas a La Hora de la Misericordia

  • mi señor de la divina misericordia hace muy poco empece a seguirte
    pero siento que mi fe en ti aumenta cada dia un poquito mas.
    deseo pedirte salud para toda mi familia ,trabajo para un hijo que lo esta buscando,paz en nuestros hogares, unión para los que están
    desunidos ,te pido que alejes a mi hijo del vicio del juego, y que les des el bebe que están buscando y te pido me des la sabiduría para acercarlos a vos que sos quien los proteje y sos su única y verdadera salvación.amen.amen.amen elena

  • SEÑOR, ME SUMERGO EN TU DIVINA MISERICORDIA Y POR EL DOLOR Y LA PASION TANGRANDE QUE PASASTE POR REDIMIRNOS DE NUESTROS PECADOS TE SUPLICO QUE RESTAURES HOY MI HOGAR DANOS UN CORAZÓN NUEVO DIGNO DE TU AMOR Y TUS BENDICIONES, GRACIAS POR QUE SE QUE ME ESCUCHAS AMÉN.

  • señor te pido por aquellos que no te escuchan ni saben de tu grasia señor te pido por mi hija para que me la bendigas siempre a mis padres y toda mi familia en especial quiero pedirte por la necesidad de encontrar un mejor empleo tu sabes la llamada que estoy esperando y se que con tu dibina grasia me la consederas solo si tu santisima voluntad lo permite amen

  • para pedir oracion por un hijo que esta muy endeudado por su desorden de vida para que el señor lo llene de su espíritu y lo ilumine para que cambie de vida y conozca que es tan grande la misericordia del señor y siga su camino gracias por sus oraciones y mi vida cambio desde que empece a escuchar la hora de la misericordia.

  • lo mejor que me a pasado es conoser al señor de la misericordia jesus en ti confio

  • confia en el señor de la misericordia el nunca te abandona ten fe jesus en ti confio te amo lo mejor que me a pasado en la vida es conoccerte

  • Señor de la Misericordia,quieroque estás a milado siempre,acompáñame en mis necesidades
    Proteja a todos aquellos que han estado a mi lado en los momentos difíciles de mivida, ayúdame a perdonar para ser perdonado

  • Deseo hacerles participes de la gran Misericordia del Señor Jesús ha tenido conmigo. Sucede que cuando, me encuentro en una situación difícil y sin que yo le pida su ayuda. Él me la brinda y mi vida va mucho mejor. pues como dice San Pablo “Todo lo puedo en aquel que me conforta”.

    Se que el Señor en su Infinita Misericordia, se congratula en ayudarme. Gracias Señor, de todo corazón te lo expreso.

  • Padre Dios, te pido, por todos mis familiares, amigos y enemigos; ayúdanos hacer mejores hijos tuyos, y a merecernos tu infinito Amor.

    Señor Jesús, tu sabes que eres mi vida. Perdóname por todas las decepciones que te he causado con mi forma de actuar. Por lo cual, deseo meditar, vivir y anunciar tu PASION, concédeme tu gracia. Pues, Confió plenamente en tu divina misericordia.

    Espíritu Santo, fortalece mi voluntad, y no permitas que me aparte del buen camino; donde mi Señor Jesús y Salvador de toda la humanidad, me espera con gran júbilo y entusiasmo, en los sacramentos de la Reconciliación y Eucaristía. Permíteme hacer obras de caridad, en beneficio de mis hermanos más necesitados.

    Tengo muchos sueños y anhelos, ayúdame Santísima Trinidad a cumplirlos y merecerlos.

  • holas quisiera sabre las horas de misericordia por fabor

    • Hola, DINA ALEXANDRA te comento a tu pregunta, la hora de la misericordia divina es a las 3:00 pm. hora que murio el Amado JESUS, y fue un viernes por tanto,todos los dias a las 3 de la tarde haces tus oraciones como dice el articulo,y el viernes tiene un especial significado.Para mi los viernes a las 3pm.siempre hace una particular y fresca brisa que entra a mi hogar desde que tengo presente esta fe en el Señor de la Misericordia, ojala te sirva mi comentario, que Dios te bendiga.!!!! JESUS EN TI CONFIO!!!!

    • no se estoy en las mismas jejejej

  • esta bien jesus te kiere y te ama

  • Solo quiero compartir mi experiencia contándoles que yo hice el novenario al señor de la misericordia y la verdad es que me pasaron muchas cosas buenas. La principal es que al igual que Alejandra esperimente y sigo viviendo una gran felicidad por la cual tanto le pedía a Jesús Misericordios. Ha llenado mi alma de tranquilidad, paz y sobre todo una felicidad inmensa. Y siempre hay que repetir confiadamente: Jesús, yo confío en ti. Y él no s ayudará en cualquier cosa que necesitemos siempre y cuando sea lo mejor para nosotros.

  • mi jesus dela misericordia, tengo poco de seguir tus pasos estoy nueva en esto tengo mucha fe te amo, confortame y saname no me dejes sola en los momentos dificiles de mi vida, quiero estar siempre a tu lado, aqui en esta vida y en la otra, siempre con tigo, amen

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>