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ARCÁNGEL GABRIEL

Su nombre significa HOMBRE de DIOS – DIOS es MI FUERZA. Custodia el Sur, el Mediodía, la Primavera, el Agua.
Su color es el BLANCO.

Es Guardián del Reino EMOCIONAL, la creatividad, las artes y las relaciones.
GABRIEL es quien está sentado a la diestra de DIOS. Protege con su Eterna Luz los Cielos y la Tierra, es el depositario de la llave del Paraíso Terrenal. Es el Arcángel que le dictó el Corán a Mahoma y se lo llamó el “Ángel de la Verdad”.

A GABRIEL se lo considera el Arcángel protector de las embarazadas, de acuerdo a su íntima relación con las mujeres en ese estado. Se le presentó a la Virgen María anunciándole, la inminencia de su embarazo y de haber sido la elegida ante los ojos del Creador para portar en su vientre a Jesús; y también a su prima Isabel, madre de Juan el Bautista.

Zacarías supo del nacimiento de Jesús a través de la aparición de GABRIEL. La Biblia menciona también que este Arcángel se le apareció al Profeta Daniel.

Como vemos el Arcángel GABRIEL es el mensajero de la vida y es también el que revela misterios. Es el Enviado del nacimiento y el Divino Guardián de los procesos de fecundación. La festividad de San Gabriel Arcángel era el 24 de marzo, hoy se conmemora el 29 de Septiembre día de los SANTOS ARCÁNGELES.

Es el Arcángel del Amor, de los vínculos del corazón; del AMOR sin límites, del AMOR desinteresado que todo lo puede. Él despierta el corazón más duro, brindándole la LUZ que necesita para su restauración.

GABRIEL protege nuestro campo emocional, instaurando un nuevo orden en el para que podamos llegar a querer de una manera nueva, distinta.

Él se nos acerca con un saludo avivando el Amor en nuestros centros. Consagra las alianzas entre los hombres y anuncia nuevas vidas, cuando GABRIEL aparece en nuestra vida, ha llegado el momento de soltar lo viejo y darle paso a lo nuevo.

gabriel

Cuando evoquemos a GABRIEL, cubrámonos con la luz blanca de su AMOR.
ARCÁNGEL GABRIEL en la historia….
Dios es el único ser que no tiene historia. Todos los seres creados son, en mayor o menor medida, seres históricos: nacen, evolucionan, mueren. Sólo que la historia de cada uno tiene un signo diferente, según el lugar que ocupe en la jerarquía ontológica. A medida que se asciende de lo inerte a lo sensitivo y de lo irracional al mundo del espíritu, la historia va enriqueciéndose y entrañándose en la esencia misma del ser. Por eso el hombre es el ser más histórico de todos los que pueblan la tierra. Sobre el cimiento de unas pocas tendencias universales y permanentes de su naturaleza, cada hombre participa en la historia general de la humanidad desde un ángulo propio e irrenunciable. Del hombre, y sólo del hombre, cabe hacer biografía. Una piedra, como tal, no tiene biografía, aunque las piedras, en su conjunto, tengan también historia.

Pero ¿y los ángeles? Hay, ciertamente, una historia universal de los ángeles, criaturas de Dios; una historia que ha quedado escrita en los Libros Sagrados, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Los ángeles nacieron de una palabra de Dios. Pronto, rebeldes unos, fieles otros, se bifurcó para siempre su historia colectiva en dos inmensos bloques, de luz y de sombras, de odio y de amor. La inmensa mayoría de los ángeles, espíritus puros, han quedado sin nombre y sin hazañas extremas. Sólo Dios sabe sus nombres y sus papeles en el gran teatro del mundo. Para nosotros son como anónimas estrellas fugaces, que de vez en cuando cruzan el firmamento del espíritu. Así los que se aparecieron a los pastores de Belén, anunciando la paz a los hombres de buena voluntad; el ángel de Getsemaní, que confortó a Cristo en su agonía, el que traspasó de una lanzada el corazón de Santa Teresa; tantos otros, que pusieron un momento de luz en la vida de algunos elegidos de Dios y se desvanecieron para siempre.

Mas hay unos ángeles, muy pocos, que tienen, además de esa historia anónima y colectiva, algo así como una biografía personal. Entre esos pocos, San Miguel, el capitán de las huestes angélicas contra Luzbel; San Rafael, el compañero de peregrinación de Tobías, ocupa puesto preeminente el arcángel San Gabriel.

Por de pronto, San Gabriel tiene uno de los nombres más bellos que ha podido troquelar el lenguaje humano: “hombre de Dios, hombre en que Dios confía”; o también, como San Gregorio glosa, “el fuerte de Dios”.

Cuando Dios va a hacer uso de su poder sobre el mundo, en su manifestación más excelsa, la de la Redención, elige como mensaje, como su embajador y plenipotenciario, a este soberano arcángel. Tres veces le vemos surgir corpóreamente en la historia de la humanidad. Se aparece en primer lugar, a Daniel —allá en el año tercero del reinado del rey Baltasar— para revelarle el sentido de la visión del combate entre el carnero y el macho cabrío. Lo hace en figura de varón y sobrecoge al profeta, que, de bruces y espantado, le contempla con un estremecedor anuncio para días lejanos: “Entiende, ¡oh hijo del hombre!, esta visión, que es para el tiempo final” (Dan. 8,15ss.). Pero aún recibirá Daniel una nueva visita del celestial mensajero, al iniciarse el imperio de Darío; y en ese encuentro se traslucirá la inmensa profundidad de la misión que Dios confía al arcángel. Mientras el profeta está postrado ante Yahveh, en ayuno, saco y cenizas, al caer la tarde, rogando y confesando sus pecados y los pecados de su pueblo y presentando su oración al Señor “grande y terrible”, irrumpe Gabriel en raudo vuelo y silueta de hombre, y le anuncia las setenta semanas decretadas por Dios sobre el pueblo y su ciudad santa para expiar la iniquidad, traer la justicia eterna y ungir al Santo de los santos: “siete semanas y setenta y dos semanas hasta la llegada del Mesías príncipe” (Dan. 9,1ss.).

Cuando ese plazo de Dios se cumple, el arcángel San Gabriel vuelve a la tierra con perfil de mancebo, penetra en el gran templo de Jerusalén y llega a Zacarías, el sacerdote del turno de Abías, desposado con Isabel, la hija de Aarón. El temor sobrecoge y turba al venerable sacerdote mas el arcángel le tranquiliza y anuncia que su oración ha sido escuchada: su mujer le dará un hijo, a quien pondrán por nombre Juan, y será gozo y alegría para él y para muchos, grande a los ojos del Señor y lleno del Espíritu

Santo desde el seno de su madre. Un hijo precursor del Señor de Israel que volverá a los rebeldes a la prudencia e los justos y preparará al Señor un pueblo debidamente dispuesto. Zacarías no acierta a comprender cómo le llegará ese regalo, en que se cifra la ilusión de toda su vida. El ya es viejo y su mujer estéril y avanzada en sus días. Pero el ángel le abre la inmensa perspectiva del misterio: “Yo soy Gabriel, que asisto ante Dios y he sido enviado para hablarte y darte estas buenas nuevas.” Desde ahora Zacarías permanecerá mudo hasta el día en, que se verifique el prodigio, por no haber dado fe a las palabras del enviado, que se cumplirán a su tiempo. Escasos meses tendrán que transcurrir para que la familia de Zacarías se alegre con la realización de la promesa y para que un más extraordinario acontecimiento conmueva al pueblo de Israel (Lc. 1,5ss.).

Va a sonar la hora que el arcángel anunció al profeta Daniel. Y en esa hora retornará por tercera vez Gabriel a Palestina para consumar la más alta embajada que jamás conocieron los siglos: el anuncio de la encarnación del Verbo a la Virgen María.

Tres rastros de luz nos permiten vislumbrar la suprema hermosura de ese momento; uno, en los lienzos de Fra Angélico; otro, en las páginas evangélicas de San Lucas; un tercero, en el pensamiento teológico de Santo Tomás.

Estos tres rastros son palabra hecha luz; luz que es calor y perfil de amanecer, Verbo encarnado y verdad de salvación. Porque el arcángel Gabriel es el portador de la palabra omnipotente, el gran mensajero, el primer embajador de Dios a los hombres.

Contemplemos la escena de su mensaje con nuestros ojos del cuerpo, poniéndolos sobre la tabla del Angélico. A la izquierda, entre el verde follaje del paraíso perdido, Adán y Eva, la primera pareja humana, que se aleja bajo la pesadumbre de su culpa. Arriba, sobre una ráfaga de oro, el Espíritu divino, y a la derecha, bajo una tenue y transparente luz de amanecer, el inefable espectáculo de la reconciliación entre Dios y la naturaleza humana, que se anuncia en el saludo del ángel, bajo la bóveda azul, tachonada de estrellas de oro, sin más testigo que la golondrina silenciosa sobre la barra de hierro entre las esbeltas columnas. El arcángel se inclina reverente ante la Virgen con sus brazos cruzados. Hay en él una armonía de amapolas y de trigo maduro; hay en Ella un juego de rosas y azul. La ráfaga luminosa del Espíritu toca apenas las alas y la aureola del arcángel y besa el pecho inmaculado de la doncella, que acepta el mensaje. Todo es elegancia, suprema elegancia de cuerpo y de espíritu, que es el signo de lo angélico.

Para poner sonido de este mudo cuadro de colores divinos, se nos acerca San Lucas y nos repite con sobrecogedora sencillez las palabras del arcángel.

Gabriel, enviado por Dios a Nazaret de Galilea, está ante María, la Virgen desposada con José, el varón justo de la casa de David. Y entrando a ella le dice: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo.” Se turba la Doncella al oír estas palabras y busca el significado de la desconcertante salutación. Y el ángel la serena: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin.”

María, suavemente, pregunta: “¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?” Y el ángel descorre el velo del inmenso enigma: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios. E Isabel, tu parienta, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el mes sexto de la que era estéril, porque nada hay imposible para Dios.” María, rendida y humildemente, acepta: “He aquí a la sierva del Señor; hágase en mi según tu palabra.” El ángel parte. La Redención ha comenzado. La misión, del embajador ha quedado soberanamente cumplida (Lc. 1,26ss.).

Pero a los hombres —a estos pobres seres que somos los hombres— nos quedan, atenazantes, unas cuantas preguntas. Para que Dios viniera al mundo a redimirnos, ¿era necesario este insólito anuncio a la Santísima Virgen, a través de un arcángel? ¿No había sido ya objeto de una profecía de predestinación el misterio de la Encarnación del Mesías en el seno de una Virgen? Y si la Virgen María tenía esa fe en la Encarnación y creía en ella con invencible certeza, como indiscutiblemente creía, ¿para qué el anuncio a través de un ángel? Aún más: si concebir en el espíritu es algo superior a concebir en el cuerpo, y son muchas las almas santas que conciben espiritualmente, ¿para qué era necesario y cómo fue posible que la Virgen de las vírgenes recibiera esa noticia de boca de una criatura, aunque fuera arcángel? La mente, a la vez poderosa y angélica de Santo Tomás de Aquino, se hace problema de estos misterios y nos abre perspectivas de luz (Summa Theologica 3 q.30). La anunciación a María era necesaria, no con necesidad absoluta, pero sí con necesidad relativa, de conveniencia, porque la unión del Hijo de Dios a María debía hacerse gradualmente y porque antes que concibiera a su Hijo en la carne, el espíritu de la Virgen tenía que estar advertido de la insondable maravilla. Con razón San Agustín ha podido decir que María fue más feliz al abrazarse a la fe en el Cristo que se le anunciaba, que al concebirlo en su carne. Pero, además, al ser instruida por Dios del gran misterio a través del ángel, se transformaba la Virgen Madre en el testigo más seguro y podía ofrecer a Dios, sin demora, el don voluntario de su ofrenda, de su entrega y servicio, que dejaba sellado, externa y solemnemente, el matrimonio espiritual entre el Hijo de Dios y la naturaleza humana entera.

Pero por qué ese anuncio tenía que hacerse a través de un ángel? Si Dios se revela directamente, sin intermediario, a los ángeles supremos y si María está por encima de todos los ángeles, ¿por qué no le haría Dios directamente a Ella la revelación del misterio? De otro lado, si en el orden humano establecido por Dios, las mujeres, como enseña San Pablo, deben ser instruidas de las realidades divinas por sus esposos, ¿por qué el misterio de la Encarnación no fue anunciado a la Virgen bienaventurada a través de San José, en vez de serlo por mediación del arcángel? Y aún más: Si Dios eligió a un ángel para transmitir su palabra, ¿no debía haber sido uno de los ángeles de la jerarquía suprema, la de los serafines? Sin embargo, el texto revelado de San Lucas es inequívoco: Dios eligió precisamente a un arcángel, al arcángel Gabriel, para ser su mensajero en la Anunciación a María. Y convenía que así fuese por tres razones principales, que desgrana el genio teológico de Santo Tomás.

Dios, en su plan, de gobierno del universo, reveló los misterios a los hombres por medio de los ángeles. El arcángel Gabriel dio a conocer a Zacarías el próximo nacimiento de su hijo, el profeta Juan, y el mismo arcángel completaría el anuncio revelando a María el misterio por excelencia de la Encarnación del Verbo.

En segundo lugar, la humanidad debía ser regenerada por Cristo. Si un ángel de obscuridad, bajo forma de serpiente, causó la perdición de la primera mujer, convenía que un ángel de luz restaurara la paz entre la humanidad y Dios a través de otra mujer: la Virgen María.

Por último, esa virginidad misma de la Madre de Dios requería que fuese un ángel el que le anunciara la Encarnación porque la vida de las vírgenes es como una vida de ángeles sobre la tierra y aunque la que había de ser Madre de Dios era ya superior a los ángeles por la dignidad a la que había sido divinamente elegida, sin embargo, su estado de vida presente, de vida corpórea, la hacía inferior a ellos y entraba dentro de la armonía de los planes divinos que fuese un ángel quien se acercase a ella para anunciarle la Buena Nueva. Y ese ángel no tenía por qué pertenecer a la jerarquía suprema de los serafines, sino ser el primero del orden de los arcángeles, porque a los arcángeles les corresponde la misión de intermediarios, de mensajeros entre Dios y los hombres. Y Gabriel —recordemos— es, por su nombre mismo, “el fuerte de Dios”. ¿Quién mejor que él para anunciar a una criatura humana Que llegaba a la tierra el Señor de todo poder y de toda verdad?

Todavía puede asaltarnos una duda o reproche: ¿por qué Gabriel, el ángel anunciador, tomó forma corpórea para aparecerse a la Virgen? ¿No hubiera sido más alta una visión espiritual o, a lo más, una visión imaginativa, como la de San José durante su sueño? ¿No se hubiera evitado así la turbación que, según el Evangelio mismo de San Lucas, produjo a la Virgen la aparición corporal del ángel? Sin embargo, la revelación no nos permite dudar de que el arcángel Gabriel se apareció en forma corpórea a la Virgen María, con rostro rutilante, vestido resplandeciente, en, actitud admirable, según le describe San Agustín: “Facie rutilans, veste coruscans, incessu mirabilis.”

Podía, en verdad, haberse dado una visión espiritual o imaginativa, pero había, según el Doctor Angélico, poderosas razones de conveniencia para que la aparición fuese bajo forma corpórea. Primero, por el mensaje mismo, Ya que lo que en ángel venía a anunciar era la encarnación de un Dios invisible y esta idea se hacía más clara y rotunda si una criatura invisible, como un arcángel, tomaba forma visible al acercarse a la mujer elegida entre todas las mujeres para ser Madre de Dios.

Segundo, por la dignidad misma de la Virgen Madre que había de recibir al Hijo de Dios no sólo en su seno corporal, sino también en su espíritu; y para ello importaba que sus sentidos exteriores fuesen reconfortados, al mismo tiempo que su espíritu, por una aparición angélica.

Finalmente, para que el extraordinario mensaje lograra el necesario grado de certeza, era conveniente que llegara al espíritu por vía de los sentidos, ya que el ser humano capta con mayor seguridad lo que ven sus ojos que lo que forja su imaginación.

Y no importa que esa aparición corpórea produjera turbación en la Virgen. Siempre que una fuerza superior del espíritu actúa sobre nuestras vidas, sea a través de visiones imaginativas o de apariciones sensibles, experimentamos turbación. Pero eso es motivo de honor y no de humillación, porque ese estremecimiento en las potencias inferiores tiene precisamente por causa el hecho de la elevación del espíritu a un plano más alto. Y, además, en el caso de la Virgen María, la turbación no fue de duda —como la de Zacarías frente al mismo arcángel Gabriel—, sino de humildad y pudor, y mereció la inmediata palabra tranquilizadora del mensajero: “Ne timeas”, “No temas”, y la plena revelación del misterio.

Santo Tomás subraya agudamente —glosando a San Lucas— que lo que turbó a la Virgen no fue la vista del ángel corpóreo, sino el insondable mensaje que brotaba de sus labios; un mensaje que el arcángel cumplió en un orden perfecto, consecuente con la triple finalidad de su misión. Gabriel tenía que poner al espíritu de la Virgen en actitud de expectativa ante una gran realidad; y por ello la saluda con un saludo nuevo e insólito, al llamarla “llena de gracia”, y al decir que el Señor está con Ella y que es bendita entre todas las mujeres. Además, el ángel debía instruir a la Virgen en el misterio de la Encarnación que iba a tener lugar en Ella, y lo hace con las delicadas palabras de que “concebirá en su seno” y de que “el Espíritu Santo vendrá sobre Ella”. Y, por último, el ángel debía obtener del corazón de la Virgen una palabra de consentimiento, y para lograrla, evoca el ejemplo de su prima Isabel, grávida en su ancianidad, y, sobre todo, descorre el velo del misterio de la omnipotencia divina.

Esta es la breve y divina historia del arcángel Gabriel. Su palabra vence al tiempo y nos llega viva a nosotros cada vez que releemos el relato evangélico o que rememoramos la figura del enviado del Señor. Una palabra que nos abre los oídos del espíritu al ser último de todas las cosas; palabra de fe en el Dios Omnipotente. Una noticia que nos abre, como a la Virgen María, los ojos del alma a la belleza de la patria que no vemos; palabra de esperanza en la promesa, que garantiza con su sacrificio y con su redención el Verbo encarnado, el Hijo de Dios hecho Hombre en las entrañas de María. Un mensaje, por último, que nos abre el corazón, nuestro duro corazón de piedra, al latido del amor; palabra de caridad enardecida por el Espíritu, que liga al cielo y la tierra, al hombre con Dios.

¡Oh tú, arcángel San Gabriel, embajador de Dios, patrono de todos los embajadores y mensajeros de la tierra, de todos los que tienen que cumplir misiones cerca de los hombres; tú a quien contemplamos amorosamente en silencio, empújanos a ser incansables heraldos de la pureza y de la humildad de María y de la realeza y la magnanimidad de Dios!

Material Tomado de la WEB

Desconozco su Autor


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44 respuestas a ARCÁNGEL GABRIEL su nombre significa…

  • anoche soñé que caminaba por en medio de un ancho rio con mi madre y mi sobrina, ese rio no llevaba agua como que tenia mucho tiempo sin llevar agua.de hecho. estaban unas casas de madera construidas ahí mismo que también se veía que tenían mucho tiempo ahí, ese lugar era como un pueblito en donde no hay luz publica ni caminos para autos. puros caminitos de a pie, pero que un hermano mio pasaba por hay y nos llevo en su carro, y entonces desperté? ¿que quiere decir o que significa?

  • soñe que hacia el amor con el ,que significa?

  • por favor respondanme a mi correo gracias

  • Deseo saber que es o que significa ver una silueta humana con una luz en su bientre, agradesco su ayuda

  • hola mi nombre es sandra esta semana estaba en la cocina y medio por ponerme hablar con los angeles y cuando mequede callada por unos minutos sente que me susuraron al oido y luego senti un escolofrio queme corio por todo el cuerpo me pregunto que pude aver sido eso

  • Hola amigas… Anoche tuve un sueño super raro, si alguien puede decirme que
    significa lo agradeceria mucho… Soñe que yo iba corriendo, huyendo de un loco que me estaba tirando piedras cada vez mas grandes, cuando me lanzo una piedra grandicima aparecio un hombre alto, mono, de ojos claros y cabello crespo, muy simpatico y cogio comenzo a protegerme de las piedras que el loco me estaba lanzando para que no me golpearan. Luego se dio la vuelta y me dijo que no me preocupara, que el estaba alli para protegerme que el era “Angelus”. Por favor, que significa este sueño!!! Gracias.

  • Hola ayer soñe con el Arcangel San Gabriel, habian en el cielo muchos pajaritos, muchos colores sombras amarillas, rosadas, moradas de todos colores que se movian como las nubes, en eso vino un angel que bajo montado en un palo y se me presento junto a mi y yo dije ah quien es y me asuste un poco y cuando estaba junto a mi me di cuenta que era el angel Sn Gabriel el me dijo soy el Angel Sn Gabriel, y le pedi que queria tener una pareja un compañero con quien compartir mis dias y se fue. Yo estaba con mi hijo mayor sentados en el zacate. un zacate fino rico para acostarse, viendo el espetacular cielo, lleno de pajaritos y sombras de colores. me gustaria que fue ese sueño tan lindo que lo tengo todavia en mi mente.

  • tuve sanacion de angeles.
    asi como una terapia con los mismos
    no se quienes eran pero asi fue,

    ese mismo dia en la noche soñe,y vaya que soñe,puesto que tenia dias.meses.años,
    sin recordar un sueño. y sucedio!

    fue algo revelador y él se me presento en forma humana con bata de doctor,sin serlo, alto y muy trankilo,en un pasillo cerca de la calle pero denro de la casa; no se que casa,pero me dijo”tu sabes que tienes,tu sabes que dejaste.No tienes nada malo(salud)”

    ahora.mi vida a cambiado ,creo que para bien.aun estoy en el trance de adaptacion y descubrimiento de aquellas palabras.pero la verdad,me siento demacado bien!..gracias arcangel gabriel.!!desde mi mas profundo sentimiento.

  • estubo por Argentina haciendo su obra

  • estubo por argentina, haciendo su obras

  • hola ayer sone con este angel en el cielo habian muchos rayos de luces como si fueran fuegos artificiales,solo que eran de color dorado como el oro ,yo dije oh es el fin del mundo y no tengo mis hijas cerca luego aparecio este angel y me dijo que era el arcangel gabriel me decias cosas pero no recuerdo que exactamente ,,solo se que es bastante lindo ,que creen que puede significar esto.

    gracias de antemano

  • t amo arcangel gabriel

    • te amo arcangel gabriel y te pido muchisimo para que pronto me agas el milagro de mandarme a un bebe por que ya me ase falta y te pido muchisimo y lo seguire asiendo las veces que sean necesarias yo confio mucho en ti i ogala que lo q te estoi pidiendo me lo cumplas

      • hola querido arcangel!!!!entiendo perfectamente que eres mi protectoren la tierra!!!!dios te envio gracias!!!!haz lo que tu creas que es lo que realmente merezco!!!!ayudame para que muy pronto sea mamay a sumir la responsabilidades que tengo y asi acer una familia feliz y cuidanos atodos los que te queremos gracias???

  • Hola querido Angel,
    Entiendo ahora perfectamente que eres mi protector en la tierra, dios te envio gracias!!!! Haz lo que tu creas que es lo que realmente merezco!! ayuda a Rodrigo, a sacarlo del todo mal y haz en él un hombre con fuerzas para asumir todas las responsabilidades que tiene y así hacer de él un hombre feliz!!

    GRACIASSSSSSSSSSSSSSS

  • misueño gfue algo raro soñe en resumidas cuentas k perdi mi cartera con dinero y k yo iba en un tren pero recorde k la bolsa la deje en el aprk en un barril desso k son para agua y de ahi em baje angustiada y k ya no estaba la bolsa ,despues soñek inploraba ala santismima blanca ala cual rteconozco le tengo fe,y no paso nada de ahi mencione a san miguelito racangel y a el racangel gabriel soñe k les pedia una ceñal sie ra roja era dl arcangel san miguel siera amarilla era de gabriel ,un muchachoen una tienda de opa me entrego la bolsa y ahi estava aun mi dinero y encontre un pale blaco con letras amarillas y dije entonces ati gabriel te prendere tu vela me desperte con esa idea y mande ami cuñada por la vela y lo raro es k la vela era de color amarilla y me quede pensando por k yo soñe con el nombre de gabriel nunk vi al angel pero si vi su ceñal amarilla y la vela era color amarilla aun me pregunto k pasara en mi vida seran mis tristezas y esa necesidad de ser feliz y dejar de llorar por un amor k me traiciono de la amnera mas vil k hay sera k me aleje de dios y por eso me manda asu anagel para decirme algo nose eh estado investigando kien es gabriel y ak hace referencia si saben algo k me ayuden a ver las cosas claaras se los agardeceria de corazon solo se k prendere su vela y rezare aver si me da mas ceñales o tal vez solo keria su luz o dios keria hacerce notar en mi vida ñ_ñ

  • yo no recuerod muy bien mi sueño.. no suelo soñar mucho pero soñe con ese nombree en todo mi sueño lo tenia y me lo decian q siginifa? me dejo muy intrigada espero un respues muchas gracias

  • sin saver que mi bebe era baroncito yo ya tenia el presentimiento.
    que era niño yo pense en ponerle angel gabriel tuve un enbaraso de alto riesgo
    sufri muncho en todo mi enbaraso los nueve meses tuve amesas de avorto
    me pase todo el enbaraso en cama.acabo de saver el significado de angel gabriel
    y pienso que es un angel muy milagroso.tenia 10 años que no podia salir enbarasada tuve a mi bebe y mi familia bolvio a unirse estaba a punto de divorciarme.y mi hijo es el angel de mucha gente lo cren milagroso

  • QUIERE DECIR QUE ESTA MUERTO O QUE TU MORIRAS

  • hola a mi se me perdio mi perrito hace dos meses y acabo de sonar que el angel gabriel me ayudaba a encontrarlo que quiere decir?

  • hola a mi se me perdio mi perrito y sone que el angel gabriel me ayudaba a encontrarlo no se que quiere decir pero me gustaria saber el significado? tu lo sabes

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